Paseos

Celorio, laberinto de playas

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Murcia - Murcia

La encuadernadora Susana y Maestre recomienda visitar los arenales llaniscos

Ana Paz Paredes

 

Susana y Maestre, ya desde niña, tuvo dos grandes amores: los libros y Celorio, en Llanes. Ambos forman parte de su vida con una pasión cuya intensidad se acrecienta con el paso de los años. Desde 1989 realiza trabajos de encuadernación, una labor artesana en la que es experta y, al tiempo, reconocida en el Principado; no en vano, ayuntamientos como Nava o Cabranes la eligieron para realizar sus libros de firmas cuando obtuvieron el premio «Pueblo ejemplar» dentro de los premios «Príncipe de Asturias», además de dar clases de encuadernación en Pola de Siero y en Posada de Llanera, actividad que combina con su trabajo como encuadernadora y la realización de artículos complementarios, como cuadernos, álbumes de fotos, agendas o grandes libretas donde el papel y el diseño también surgen de sus manos y su cabeza.

Susana y Maestre, después de 22 años, sigue profundamente enamorada de su trabajo. Del olor del papel y de la cola, del sonido de la guillotina sobre el libro, de la indiscutible belleza de las tapas rústicas o de la sorpresiva alegría de sus grabados, explosión caleidoscópica de colores sobre las tapas de sus «libros con hojas en blanco», donde la primera espera impaciente a que su dueño escriba el comienzo de una historia cualquiera.

La inspiración para lograrlo puede buscarse, tal como recomienda esta artesana, en Celorio y en sus playas. Quien siga este consejo la encontrará en cuanto baje a la arena de la playa de Borizo y se deje querer por el paisaje, del que difícilmente se puede ni se quiere escapar una vez dentro. Y es que en bajamar, un día de enero con sol de invierno, pasear por Borizo es como entrar en un cuadro perfecto, en esa playa siempre imaginada, en la realidad de un sueño.

Mientras el cielo parece moverse rápido alargando las nubes hasta convertirlas en caminos, este arenal de Celorio conquista inmediatamente al viajero, que, distraído contemplando el vuelo de las gaviotas sobre la isla de Arnielles, no percibe que el mar se va acercando, silencioso, hasta mojarle los zapatos. De nuevo eso que llamamos paraíso se hace presente en Borizo, en sus rocas de extrañas y duras formas, en su arena dorada, en el agua limpia y ondulada, en la voz del mar, que susurra y no habla, que se acerca y que se va. En su horizonte inabarcable. Borizo es, junto con las playas de Portiellu, San Martín, Curas, Las Cámaras, Palombina, La Tayada y Troenzo, una de las joyas paisajísticas de Celorio.

Les dejo aquí un consejo que no por simple es menos útil: para disfrutar en estas fechas y en plenitud de la belleza de estos arenales de Celorio, hay que consultar antes el pronóstico del tiempo y la tabla de mareas, para ir cuando tiene lugar la bajamar. Seguro que volverán.

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