Paseos

Un paisaje en peligro de muerte

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Los almendros en flor a estas alturas del invierno son una premonición de la primavera y una de las imágenes más pintorescas del campo ibicenco. Pero están en peligro de desaparecer

Pep Ribas

Los campos de Eivissa viven estos días el apogeo de la flor de almendro, una estampa que se repite cada año durante unas semanas entre enero y febrero y cuya estética ha sido adoptada como imagen promocional de la isla en todas las ferias turísticas. Pero el mantenimiento de esta riqueza está en peligro, supone un gran esfuerzo para los payeses y las condiciones económicas que rodean al sector la están amenazando de muerte. Los expertos aseguran que como no se modifiquen las circunstancias de la comercialización de la almendra, el paisaje de la isla cambiará rotundamente. La flor de almendro desaparecerá en cuestión de décadas.

La plantación generalizada de almendros en la isla se decidió tras el Congreso Agrícola que se celebró en Eivissa a principios del siglo pasado, y durante varias décadas los recursos aportados por la venta de las almendras, junto a la ganadería porcina y la comercialización de la lana de las ovejas, constituyó la base de la economía del campo pitiuso. Pero actualmente, esta producción ha dejada de ser rentable, su precio no está determinado por la bonanza de las cosechas sino por la invasión de almendras de California. Ésta, a su vez, se ha visto beneficiada por el descenso del precio del dólar y por la supresión de los aranceles que gravaban a los cereales. La subida desmesurada de éstos a consecuencia de la fabricación de biodiésel, según se dijo en un primer momento, fue el primer gran síntoma de la actual crisis mundial.

Los precios a los que se ha pagado la almendra ibicenca en la última campaña son más bajos que los que imperaban en 2005 y éstos eran menores que veinte años atrás. «Por primera vez, que yo recuerde, esta campaña la iniciamos en septiembre con unos precios y los tuvimos que rebajar en diciembre, porque el mercado estaba saturado», explica Pere Prats, gerente de la Cooperativa Agrícola Sant Antoni, que junto con la empresa Agrupación Ibiza SA comercializan toda la producción de almendra de la isla.

En Eivissa no existe ninguna planta trituradora de almendra, por lo que este fruto seco se vende con su cáscara y, por tanto, a un precio mucho más bajo que en otras comarcas agrícolas. Por otra parte, la recolección implica mucha mano de obra, con lo que la rentabilidad es nula.

La trituradora supondría un beneficio para los productores, ya que se podrían obtener unos precios más altos, pero Pere Prats asegura que se han hecho estudios de mercado y el coste de la instalación no resulta rentable para la cantidad de almendra recolectada en la isla, que en un año normal oscila alrededor de las 200 toneladas. Y no aumentará en el futuro.

Al contrario, ante esta perspectiva, los payeses han dejado de plantar almendros y los que existen son cada vez más viejos. Aunque son árboles muy resistentes, requieren cuidados y esfuerzos de mantenimiento que no compensan . Tanto Pere Prats como el director de Agrupación Ibiza SA, Francisco Guasch, coinciden en que les consta que cada vez son más los payeses que han dejado perder sus almendras en los árboles porque con la venta del producto no recuperan los gastos que les genera el cuidado de la finca y la recogida de la fruta.

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La ruta comienza a las afueras de Churriana, en el límite con Alhaurín de la Torre