Rutas y excursiones

El Fumat de Formentor

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Cala Murta, cala gemela de Formentor, es una ensenada de gran belleza, libre del tránsito de vehículos y deliciosa por sus aguas nítidas

G.Rodas

Cala Murta, cala gemela de Formentor, es una ensenada de gran belleza, libre del tránsito de vehículos y deliciosa por sus aguas nítidas. El camino para llegar a ella está abierto a diversas variantes, unas más cómodas y otras más aventurescas. El nuestro transcurre por enclaves silenciosos y se encarama hasta lo más alto de Formentor, el Fumat. El regreso lo trazamos por una fácil pista asfaltada. La ruta ofrece la alternativa de visitar Cala Figuera.

Desde el Port de Pollença tomamos la carretera que lleva al Faro de Formentor, uno de los rincones más bellos y escarpados de la isla. Dejamos atrás la entrada del hotel Formentor y seguimos con el vehículo por la carretera. A la altura del kilómetro 11 observamos a la izquierda las cases velles de Formentor, que ya en época musulmana alojaron el núcleo habitado de una alquería; y en el kilómetro 12, donde se encuentra el llamado Pi de la Senyora (altísimo y con cuatro grandes ramas que se cruzan), nace a la izquierda un caminito que conduce a cala Figuera (cala a la que posteriormente nos referiremos). Un buen lugar para dejar el vehículo es la zona destinada a aparcamiento que se sitúa a la altura de las cases de Cala Murta. Partimos de las cases de Cala Murta en dirección al Faro, por la carretera, que en la curva del aparcamiento describe una pronunciada pendiente. Abajo, a la izquierda, se nos va abriendo la vista sobre cala Figuera. Si quisiéramos conocerla, habría que volver sobre nuestros pasos hasta las cases de Cala Murta. El camino que baja a cala Figuera está señalizado y comienza a la derecha de la carretera, según bajamos del Faro. Esta Cala Figuera no debe confundirse con la de Calvià o Santanyí. Carece de construcciones y servicios y es de arena y cantos rodados. Su proximidad a la carretera incrementa su atractivo, por lo que suele estar muy frecuentada. Una de las singularidades de esta playa es su formación geológica. Desde tierra, mirando a la mar, las paredes de la derecha son de piedra y las de la izquierda, de piedra arenisca, conocida en Mallorca como marès, material muy utilizado en la construcción tradicional.

Después de andar menos de diez minutos sobre el asfalto desde las cases de Cala Murta llegamos al túnel que atraviesa la barrera rocosa del Fumat, la mayor altura de los alrededores. A la izquierda de la entrada del túnel hay una escalera que sube escarpada. Se la conoce como la escalera de l´Amo en Joan Cerdà y fue construida mientras se trabajaba en la perforación del túnel. Basta decir que le falta alguna barandilla y que bordea unos peñascos con acantilados de doscientos metros para que rechacemos subir por ella (más arriba enlaza con el camino de la cumbre) y optemos por el camino más tradicional. Para ello atravesamos el túnel. Mejor si lo hacemos con una linterna. A la salida del túnel seguimos por la carretera, pasamos el mojón del kilómetro 14 y pocos metros después giramos a la derecha para coger el camino viejo del Faro de Formentor. Conviene estar atentos porque de lo contrario nos pasaremos este camino. El sendero asciende suavemente y se va separando paulatinamente de la carretera, que queda a la derecha. Después de diez minutos de subida en línea recta, el camino empieza a zigzaguear. Superadas media docena de curvas llegamos al coll de la Creu (238 m).

EL FUMAT DE FORMENTOR

A nuestra derecha, según llegamos al coll, se encuentra el Fumat de Formentor, reconocible por su vértice geodésico. En el coll abandonamos el camino viejo para subir, por una vía no muy marcada y con mucha pendiente, a la cima del Fumat. Dicha vía queda a poniente y se encarama entre las rocas. En diez minutos coronamos el Fumat (334 m), que nos ofrece una gran vista panorámica: al norte, el cabo de Catalunya y la hondonada de cala Figuera; al nordeste, el cabo de Formentor; al este, la roca Blanca (330 m); al sudoeste, cala en Gossalba; al sur, el puig Garballó (271 m), l´Esquena y la Mosquera d´en Miquel; al oeste, el llano de Formentor y na Blanca (332 M); y al nordoeste, el Pal (430 m), la penya de la Cova dels Morts (385 m) y el puig de l´Amangra (327 m). Al parecer el nombre de Fumat procede de las manchas negruzcas, como de humo, que nos muestran las paredes cortadas del puig.

Descendemos de la cumbre del Fumat por el mismo camino por el que subimos desde el coll de la Creu. Llegados al coll, recuperamos el camino viejo, ahora en descenso. Los marges presentan un buen estado de conservación. En pocos minutos llegamos al centro del collado que acoge el torrente de les Agulles, que desemboca en la cala en Gossalba, playa de piedras menos concurrida que Cala Murta; unas fites nos indican este camino para aventureros. Nuestro itinerario empieza ahora a ascender, de modo acentuado y en zig zag hacia el coll de la Bretxa (245 m), abierto a base de barrenos. La subida puede hacerse dura, sobre todo si el sol aprieta. Ni un árbol que ofrezca una sombra en la que refugiarse. Por fin llegamos al coll de la Bretxa, el punto más alto del camino viejo del Faro. En este coll había un doble palo de electricidad. Hoy sólo queda el sujetador, ya que la línea fue desmantelada.

LOS ´MARGES´ DEL COLL DE LA BRETXA

Bajamos del coll de la Bretxa por un camino que llega a contar treinta curvas hasta llegar a la playa de Cala Murta. Los marges aquí están muy castigados y las piedras dificultan el paso. Los atajos se multiplican, aunque conviene ir con precaución a no resbalar. Avanzamos rodeados de matas, romero, palmito, carrizo y estepa joana y estepa llimonenca. Pronto aparecen los primeros pinos y en diez minutos desde el coll de la Bretxa el camino gira hacia la izquierda y nos descubre Cala Murta. Sólo nos quedan nueve curvas, que en su conjunto se las conoce como las voltes del Català. Cerca ya del mar, en la parte final del camino, nos encontramos con una valla que marca el recinto del chalet de la cala. Bajamos con la valla a la izquierda y llegamos a un camino asfaltado. Giramos a la izquierda y encontramos Cala Murta, una playa de guijarros, con pinos y matas en la parte de la tierra. Si miramos al mar, a la izquierda vemos el puig de les Butzes (158 m) y a la derecha, escondido, se halla el islote del Castellet. El fondo de la playa es de arena y algas.

 

LAS ´CASES´ DE CALA MURTA

Desde la cala subimos por el camino asfaltado de las cases de Cala Murta, casas que hemos conocido en el primer tramo de la excursión. El camino pasa varias veces por encima del torrente de Cala Murta. Aproximadamente a unos cinco minutos de la cala, en un puente en el que hay un cartel que indica el Camí de Cala Murta, dejamos a la izquierda un camino de carro que conduce al coll de l´Olivardar. Seguimos por el asfalto, por un frondoso lugar dominado por los pinos y encinas. Y es que en Cala Murta puede observarse uno de los últimos encinares del litoral mallorquín. A lo largo de todo el perímetro de la costa de la isla sólo se encuentran encinares que llegan hasta pocos metros del agua en la playa de Formentor y en Cala Murta. Las encinas pueden medir hasta veinte metros de altura y su tronco hasta dos metros de diámetro.

El camino va ganando altura. Después de dejar a la izquierda un camino que conduce a una casa encontramos a la derecha una torre de electricidad. También a la derecha, un poco más adelante, hallamos un forn de calç con una higuera en el centro. Pasado un portillo sin barrera observamos a derecha e izquierda del camino distintas construcciones destinadas a usos ganaderos. La pista sube y baja y nos deja en el Campament Santa Maria de Formentor. Esta casa de colonias está dirigida por la Fundación Rotger-Villalonga, que firmó hace unos años un convenio con el Obispado de Mallorca para la gestión y utilización de las instalaciones. Desde la entrada del campamento subimos por el asfalto unos metros más y llegamos a una barrera que franqueamos por su lado izquierdo, reservado a viandantes. Nuestra excursión finaliza donde la empezamos, frente a las cases de Cala Murta. La finca se construyó en una de las escasas zonas fértiles de los alrededores. El edificio principal se construyó en 1921 a instancias del poeta Miquel Costa i Llobera, pieza clave en el último siglo de historia de una de las zonas mejor conservadas de todo el litoral de Mallorca. Costa i Llobera y su hermano Pere mandaron construir el edificio actual y el oratorio. Al año siguiente, en 1922, el banquero argentino Alfred Tornkist y el pintor Tito Cittadini adquirieron la finca y la vendieron en la década de los 30 a Ignasi Rotger Villalonga. El oratorio de la Mare de Déu de Formentor está decorado con pinturas de Jaime Colson y Robert Berthelot. En las casas de Cala Murta se celebra desde 1934 una jornada dedicada a Costa i Llobera, con un acto literario y una misa.

Ruta:

Cases de Cala Murta, Cala Figuera (opcional), carretera del Faro de Formentor (km 14,300), Camino viejo del Faro, El Fumat, el Coll de la Bretxa, Cala Murta, Cases de Cala Murta.

Nivel de dificultad:

Medio

Duración:

3 horas 15 minutos

Recomendaciones:

En verano, hacer la excursión a primeras horas del día o últimas de la tarde. Portar una linterna para pasar por el túnel de la carretera del Faro de Formentor.

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