Rutas y excursiones

De Valldemossa a Deià

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Este itinerario nos permitirá conocer el Castell del Moro

Gabi Rodas. Palma.

 

Este itinerario nos llevará de Valldemossa a Deià a través de los Cingles de Son Rul·lan y nos permitirá conocer el Castell del Moro, fortificación que, según la leyenda, dio cobijo a los últimos moros que habitaron Deià. La excursión transcurre en algunos tramos por terreno pedregoso y no es recomendable realizarla con niebla.Combina la parte más espectacular del Camí de s´Arxiduc con un descenso vertiginoso a uno de los pueblos más bellos de la Serra de Tramuntana.

El punto de partida es la parada del autobús de Valldemossa. Empezamos a caminar por la Avinguda Arxiduc Lluís Salvador y en la tercera calle giramos a la derecha (Bartomeu Ferrà, pintor). Pasamos junto al campo de fútbol, donde se ha abierto una oficina de gestión del Paratge Natural de la Serra, y siguiendo recto llegamos a una nueva calle dedicada a otro pintor, en este caso Joan Fuster. Al final de la calle de les Oliveres encontramos la barrera de Son Gual Petit. A su izquierda comienza el camino del Teix que nos conducirá hasta el Pla del Pouet, donde podremos tomar aliento tras una dura subida. La subida hasta el Pla del Pouet se realiza en unos cuarenta y cinco minutos. En su inicio, el camino salva una escalera de madera, a la entrada del encinar. Cerca, a la izquierda, en dirección a Son Moragues, se encuentra la fuente de la Abeurada. Está situada en una zona de carboneros, con rotlles de sitja a su alrededor. Seguimos por el camino de carro que asciende hacia la derecha. La subida es dura y describe en todo momento curvas a derecha e izquierda; el caminar puede resultar incómodo a consecuencia del desprendimiento de piedras. Pronto observamos el pueblo de Valldemossa a lo lejos.

EL PLA DEL POUET

Nuestra ruta se detiene ahora en el pla del Pouet, a 685 metros de altura. Accedemos a este lugar, antaño centro de abastecimiento y de distribución de agua entre los carboneros de la zona, a través de una pared medianera. Hacia la derecha sale el camino del pas d´en Miquel que nos llevaría al pla de les Artigues, entre el puig Caragolí y el centro del macizo del puig del Teix. Desde la entrada al pla del Pouet nosotros seguimos en línea recta, hasta llegar a una cisterna de agua que preside el llano del bosque. Si quisiéramos alargar una hora la excursión pasaríamos junto la cisterna y seguiríamos recto; llegaríamos al mirador de las Puntes, a la Talaia Vella y al collado de Son Gallard, donde enlazaríamos con la ruta que describimos a continuación. El itinerario recomendado gira a la derecha a la altura del pozo y nos lleva en unos diez minutos al coll de Son Gallard. La subida es suave y concluye en unos pedrissos que mandó construir el Archiduque. El banco de piedra es, sin duda, un lugar cómodo en el que merendar y conocer las diferentes posibilidades que se plantean al senderista. A la izquierda parte el sendero hacia la cima de la Talaia Vella y el mirador de las Puntes antes citado. Desde el coll también se puede seguir recto, esquivando un coll de tords para cazar e iniciar la bajada hacia las casas de Son Gallard. Nosotros continuaremos subiendo por la derecha, hacia el camino del Archiduque. En unos minutos, dejamos a la derecha un camino (de cogerlo, nos llevaría, tras superar un portillo, al recinto de pared que cierra la cueva de l´Ermità Guillem, habitada a tiempo parcial y en muy buen estado de conservación; la cova, ocupada por anacoretas desde el siglo XVII, cuenta con algunas pequeñas habitaciones, ventanas y una especie de altar), cruzamos una pared medianera, salvamos un pronunciado desnivel y en la siguiente bifurcación subimos hacia la izquierda.

EL CAMÍ DE S´ARXIDUC Y LOS RISCOS DE SON RUL·LAN

Vamos ganando altura y llegamos al filo de la cresta, donde entran en escena la península de la Foradada y los impresionantes acantilados. Mal día en caso de niebla. Si no la hay, podremos observar a lo lejos, a la derecha, la cala de Deià, Deià y el port de Sóller. Avanzamos con los ojos bien abiertos por el cautivador y caprichoso Camí de l´Arxiduc, a unos 900 metros de altitud. No es recomendable pasear por aquí si uno tiene vértigo. Nuestra excursión no cubrirá todo el Camí de l´Arxiduc, lo que nos conduciría hacia la coma dels Cairats, sino descender a Deià, en un tramo que resulta espectacular. En unos veinte minutos desde que empezamos a caminar por la cresta veremos a la izquierda unos gigantescos mojones. Hay que estar muy atentos, porque de lo contrario nos pasaríamos la bajada, que realizaremos por los denominados riscos de Son Rul·lan. Los hitos indicadores nos ayudarán en el inicio del descenso, por el roquedal. Nos dirigimos a un pequeño grupo de encinas, a las que arribaremos en unos pocos minutos. Puede decirse que ya estamos en la parte alta de los peñascos de Son Rul·lan. El puig del Teix nos queda a la derecha, arriba; y a la izquierda, abajo, el enorme brazo rocoso de la Foradada y las casas de Son Marroig, possessió tradicional mallorquina que se dedicó al cultivo de olivares, viñas y cereales. Fue de las más importantes de la zona y pasó a manos del Arxiduc en 1870, quien salvó a la finca del abandono que la amenazaba. Entre las encinas hallaremos el camino que desciende de modo espectacular, en zigzag. El sendero se aferra a la pared de las peñas y ofrece bellas panorámicas de la Foradada y Deià.

Los cingles o riscos de Son Rul·lan finalizan, pasados unos veinte minutos, en el bosque del Molí, de encinas. El camino de herradura va dibujando pequeñas curvas y pasa junto a restos del mundo de los carboneros.

Llegados a una antigua carbonera, con un horno de pan, giramos a la derecha, haciendo caso a una señal de color amarillo que nos indica la dirección hacia Deià. Si fuéramos hacia la izquierda llegaríamos a las casas de Son Rul·lan. Muy poco después topamos con un camino de carro, por el que seguiremos bajando, hacia la izquierda. Superado un forn de calç y una sitja encontramos dos bifurcaciones de caminos. En ambos casos viraremos a la izquierda. Poco después salimos del encinar y entramos en los bancales de olivos. Seguimos por nuestro camino, perfectamente amojonado, hasta llegar a una barrera metálica que marca el camino que conduce a las casas de Son Rul·lan. No hay que tomarlo, sino ir a la derecha, bajando por un camino empedrado. Si nos fijamos observaremos en un árbol otra señal de color amarillo que nos indica hacia dónde encaminar nuestros pasos para llegar a Deià.

EL CASTELL DEL MORO

Continuamos la ruta, pasamos un portillo y de repente nos sorprende la silueta del Castell del Moro, frente a nosotros. A la izquierda veremos las cases de Can Borràs. Llegar a lo que queda de esta fortificación no es recomendable, dado su difícil y peligroso acceso. Este recinto defensivo está poco documentado, aunque responde a la tipología de las llamadas bastides, torres de defensa de origen medieval que servían para proteger caminos y casas de la zona. El Archiduque lo incluye en su Die Balearem con el nombre de Castellet d´es Molí. Cuenta la leyenda que cuatro moros se refugiaron en el castillo después de robar harina en un molino cercano. Era de noche y sus perseguidores lo tuvieron difícil para dar con ellos. Un día, un pastor les escuchó discutiendo, preocupados porque los vecinos del pueblo les buscaban. En caso de verse apurados, dijeron, se tirarían peñasco abajo dentro de una alfàbia (recipiente grande de tierra cocida o de piedra que sirve para almacenar aceite, agua u otros líquidos). El primero en hacerlo, les diría a los demás si se había hecho daño y así huirían todos. El pastor se marchó hacia Deià para alertar a sus vecinos y pronto un grupo de hombres salió del pueblo dispuesto a capturar a los infieles. El pastor permaneció abajo, esperando que cayera la alfàbia. Tal y como habían planeado, uno de los moros se tiró, chocó con las rocas y cayó inerte a los pies del pastor. Los otros moros esperaban que su compañero les dijera si todo había ido bien, pero fue el pastor quien habló:

"Tiraos, que no me he hecho nada".

Y así murieron los moros del Castell y así nació la historia que se convirtió en rondalla.

Desde el Castell de Moro, el camino de les Rotes sigue bajando hacia las casas de Son Borràs, que quedan a nuestra izquierda. Antes de dejar el camino empedrado, cubierto de vegetación, por lo que conviene protegerse las piernas del càrritx, pasamos por una barrera. En breve llegamos al camino amplio que nos llevará hasta el hotel Es Molí. En la confluencia del caminito y la pista hay un cartel en el que puede leerse en letras rojas: Es Teix-Valldemossa. La pista nos deja en la carretera Valldemossa-Deià, muy cerca de este último pueblo, al que llegaremos caminando unos centenares de metros sobre el asfalto. Si todavía quedan fuerzas, Deià, una auténtica postal de lujo, merece una visita.

Ruta:

Valldemossa, Pla del Pouet, Coll de Son Gallard, Camí de l´Arxiduc, Cingles de Son Rul·lan, Castell del Moro, Deià

Nivel de dificultad:

Medio

Duración:

3 horas 30 minutos

Recomendaciones:

Evitar días de niebla.

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