Rutas y excursiones

Benialí: Donde las espigas son diosas

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Valencia - Valencia

Antes de Benirrama y Benialí, el valle es un angosto cañón donde se esconden grandes tesoros

Emili Piera

Hay tantas Gallineras como barrancos y terrazas en esta tierra abarrancada, abancalada, de áspera belleza, realmente única. Tantas como meandros el río en su lecho blanco, por donde corre un agua limpia y niña. Aquí, el olivo fue el rey y aún es el fuste real que calza y sujeta los bancales. Junto a los algarrobos que es coren, es decir, que se abren y desgajan y luego fabrican un corazón podrido de donde brota otro algarrobo, un árbol que juega a las muñecas rusas.

La tibia, blanca floración del cerezo es el reclamo estacional, y pasan, raudos y de colores, los ciclistas, los moteros, las parejas y familias al sol de las terrazas; pero, me cuenta un amigo hostelero, «l´ últim cap de setmana de febrer, només tinguerem dos taules plenes». Durante el siglo XX, la población de la Vall de Gallinera se redujo a menos de la mitad: desde hace diez años repunta la demografía con la industria del esparcimiento.

Decidimos centrarnos en Benialí, pequeña en su valle, pero aun así no paro de encontrarme a gente conocida, debo de tener yo mismo algo de gitano. Descubro a Pasqual pelando unas pencas de cardo. Me lleva por una senda perfumada de lirios (aquí huelen a nocturno en primavera), hasta su casa y le regala a mi mujer un bote de mermelada de manzana con romero.

El agua

Rodales de las últimas lluvias: más de cien litros, aunque aquí han caído ochocientos en un fin de semana y de las laderas de la Serra de la Foradada se han producido desprendimientos capaces de cortar la carretera de Pego. Hay ranas en los estanques, que son mucho más pequeños que los safareigs de la Ribera, y en el lavadero de Benialí aún hace la colada una paisana. Sueño con devorar media docena de minxos de hierbas de los ribazos. «És l´única cosa que hi havia a l´hivern —dice Pasqual—: roselles, cama-roges i lletsons s´hi tornen secs i lletjos en arribar el calor, la floració». Caminamos por la Ruta dels Pobles hasta Sant Miquel de Benissivà. Luego, buscamos las pinturas del abrigo rupestre, pero nos equivocamos de senda para encontrar dos perros de los que nos hacemos amigos. Nos seguirán de vuelta a Benialí, la fundación de una tribu árabe que repoblaron cristianos viejos de Andratx, Mallorca ¿Qué tendrían aquellos pobres desgraciados a quienes les parecía apetecible lo que habían dejado atrás las víctimas de sucesivos expolios y de un forzado exilio? Silencio. En los bancales de caliza como hojaldre, las raíces del olivo se endurecen como cuero de elefante: vuelven a su destino mineral. ?

•Dormir

Hoteles y paradores

Casa Gallinera

Benissivà. Exquisito gusto y trato familiar: doble, 85 euros. Desayunos de vicio. Tel. 696 064 529.

El capricho de la portuguesa

Benialí. Con jacuzzi y piscina subterránea, 130 euros la doble.

•Comer

Restaurantes

Nou Tarrasó

Clásico y simpático bar a la orilla de la carretera. Teléfono 966 406 726. Se puede comer con vino por 18 euros: minxos, jabalí, albóndigas…

Sabors

Se puede comer estupendamente. Teléfono 966 406 646.

Cocina tradicional, pero imaginativa, también en Benialí.

Del Raval

En Benialí. Teléfono 966 406 656. Tiene una cocina modernizada de precio ajustado (25 euros).

Excursiones

En el abrigo rupestre de Benialí en la Solana hay pintura levantina, esquemática y macroesquemática. Se va por el Carrer del Trinquet, se cruza el río y, en vez de seguir por el asfalto, se tuerce a la derecha por el camino de tierra paralelo al río. Dos horas ida y vuelta.

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